Arte y Gastronomía

Arte y gastronomía tienen en común una cosa: ambos buscan comunicar una inquietud. Ya sea a través de platos deliciosos, de pinturas o esculturas increíbles, crean sensaciones, experiencias y expresan.

Alimentar la vista, eso es lo que hacen estos pintores con sus obras, estando presente la gastronomía, utensilios culinarios; pintando un pescado, una manzana…que al mirar esos cuadros estamos alimentando la vista con sus obras.

Los alimentos han sido un tema favorito de muchos artistas reflejando la cultura y hasta los valores de su tiempo. A lo largo de los siglos, las representaciones de lo comestible, ya sea a través de bodegones, retratos de personajes comiendo o escenas de banquetes, han mostrado la pericia técnica de los pintores, al tiempo que estaban cargadas de simbolismo. En la pintura moderna y contemporánea, además, encontramos muchos artistas que utilizan la comida no solo para representar, por ejemplo, la mortalidad humana, sino también para reírse de los totalitarismos, para redescubrir la belleza de lo cotidiano.

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Dayron Gonzalez de Armas Óleo sobre lienzo

La relación de Pablo Picasso con la gastronomía está presente en buena parte su obra, repleta de utensilios culinarios, alimentos y escenas que ocurren en cocinas.

Por otro lado, es interesante resaltar la influencia del pintor en la cocina de Ferrán Adrià, un chef que ha comparado el proceso creativo de Picasso con la creatividad de la cocina contemporánea.

«Cocinar y pintar son artes afines», decía un convencido Salvador Dalí. El pintor surrealista, que de pequeño quería ser cocinero, mostró su pasión gastronómica en muchos de sus cuadros. También se inspiró en alimentos para crear imágenes icónicas: sus famosos relojes blandos, por ejemplo, imitan quesos camembert derritiéndose. Dalí, además, publicó libros como Les dîners de Gala (Las cenas de Gala), con recetas de platos exóticos y litografías con sus comidas favoritas. Pero, si hay un elemento clave en la obra del pintor, ese es sin duda el pan. Símbolo fundamental de la nutrición humana, protagoniza dos de sus obras esenciales: Cesta de pan (1926) y La cesta de pan (1945).

Bodegones, pícnics al aire libre, primeros planos de naranjas o limones… El boterismo es un estilo muy ligado a la gastronomía. El pintor colombiano, utiliza la comida para jugar con el color. De esta manera, elementos como frutas y sopas le permiten conseguir las tonalidades cromáticas más interesantes.

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Dayron Gonzalez de Armas Óleo sobre lienzo

Megarrealismo y Tjalf Sparnay van de la mano. El pintor holandés convierte elementos tan cotidianos como latas de refresco, hamburguesas, pasteles y botes vacíos de kétchup en los protagonistas de su obra. El gran tamaño de sus cuadros, además, obliga a los espectadores a redescubrir la esencia y la belleza de estos objetos cotidianos, que aparecen en primer plano sin huellas de pinceladas, gracias a un proceso que nos acerca todavía más la fotografía. Los huevos fritos son uno de sus platos fetiche, a los que Sparnay, que también ha escrito poesía, compara con un sol rodeado de nubes. El artista, que no esconde sus referencias a Vermeer y Rembrandt.

A pesar de su corta edad, Dayron González De Armas, ha explorado diferentes corrientes pictóricas, creando un estilo muy suyo que comprende el fotorrealismo con tendencias al hiperrealismo, con los cuales siente un estrecho vínculo que logra reflejar en sus pinturas. El principal tema de sus obras suele ser «lo cotidiano», temática enfocada en expresar a través del pincel, el mundo que vive y siente cada día.

Sus obras que comprender el fotorrealismo con tendencias al hiperrealismo, reflejan en sus pinturas un realismo tal, que parecen fotografías. De Armas, hace de alimentos cotidianos obras de arte, con su realismo y colorido.